viernes, 27 de noviembre de 2009

50 PELOTEROS CLÁSICOS EN 50 AÑOS DE REVOLUCIÓN.

H. ROMO SIGLER
Tomado de La Calle del Medio 19
Fotos cortesía del INDER.
A propósito de la recién inaugurada cuadragesimonovena campaña beisbolera y el hecho cierto de que la isla ha vuelto a ser, desde el 1ro. de noviembre, un inmenso campo de pelota, La Calle del Medio, respondiendo a decenas de solicitudes, se permitió la licencia de soñar.
Si la MLB y la IBAF hubieran organizado el Clásico Mundial tres décadas atrás, ¿qué equipo nos habría representado? ¿Con qué rosters habríamos acudido a este evento en los años dorados de Managua, Medellín, Tokío, Parma o Atlanta? ¿Quién subiría a la lomita para lanzar las serpentinas en el desafío final?
En fin que –a contracorriente de la idea del gran dramaturgo ibérico Calderón de la Barca, de que la vida es sueño y estos sueños son– echamos a volar la imaginación.
Los malintencionados de siempre resoplarán y dirán que acudimos a un ejercicio fatuo para excomulgar nuestras penas o que nos refugiamos en la nostalgia para expiar los más recientes reveses. Ni lo uno ni lo otro. Queremos, corazón mediante, rendir homenaje a los miles de atletas que desde el 14 de enero de 1962 han abonado con su entrega ese sentimiento irrefrenable que constituye la pelota. ¿Qué, si no algo venerado, concentra la atención popular mientras dura cada temporada y el resto de los días en que se prepara la próxima? Por supuesto que cuando Amado Maestri dejó escuchar la voz de play ball, mucha savia había corrido por el cauce beisbolero y sus miles de afluentes, convirtiendo en cristalinas las aguas que, cual cataratas, nutren la desembocadura del alma de la nación.
Sin Esteban Bellán, patriota independentista; Martín Dihigo, El Inmortal, cuya figura es exaltada en Cooperstown y todo el Caribe; sin El Caballero Alejandro Oms; Cristóbal Torriente; José de la Caridad Méndez, El Diamante Negro; Silvio García; Adolfo Luque; Conrado Marrero, El Guajiro de Laberinto, y tantos otros, nada sería igual. Un día, cuando el Salón de la Fama signifique sitio perenne de recordación, tendremos que aludir a cada etapa de nuestro béisbol. Decenas de lares en el mundo, sin chovinismo alguno, palidecerán ante los antillanos aportes tangibles en los últimos 140 años. ¡Ha sido tanta la luz!
Con esta propuesta, absolutamente convencidos de la polémica interminable que desata cualquier novena, estamos convocando el concurso 50 en 50 –tributo deportivo, por demás, al 50 aniversario de la Revolución– para que seleccionen a varios de los peloteros más prominentes en nuestras Series Nacionales. Siguiendo preceptos metodológicos, le hemos puesto «límites a la investigación»; así que la tarea concreta, poco menos que misión imposible, consiste en responder la siguiente interrogante. ¿Qué 50 peloteros vivos no activos escogería usted para representarnos si se convocara a una especie de Clásico Mundial histórico en el 2010?
Los organizadores incorporaron la cláusula de que quienes asistieron a las dos citas efectuadas y luego se acogieron al retiro, no son «elegibles». Esto excluye a hombres como Roger Machado, Osmani Urrutia, Ormani Romero, Adiel Palma y el también zurdo cienfueguero Yosvany Pérez. La relación elaborada sólo se justifica multiplicando esfuerzos y concibiendo a cada figura en el pináculo de su carrera.
Antes de comenzar los play off, publicaremos la escuadra ideal elaborada por los aficionados. Les aclaramos que no tiene que ser un número exacto por posición, como tampoco el del cuerpo de dirección por el que se inclinen.

¡QUÉ TRABUCO!
Jugadores de cuadro
Receptores: Evelio Hernández, Pedro Medina, Juan Castro, Alberto Martínez y Juan Manrique.


El primero marcó la etapa fundacional de nuestros torneos derrochando coraje en cada salida. El 31 capitalino ha sido, ofensivamente, el más temido de nuestros enmascarados. Nadie en la urbe como este fornido guanabacoense ha puesto a volar por los cielos tantas esféricas. Todavía se recuerda su cuatriesquinazo descomunal, frente a los yankees, en Edmonton 81. En Grossetto, Italia, se le considera un héroe, pues allí lo ha ganado todo. Es además el único pelotero que funge como Máster y Profesor Titular en el claustro de la Universidad del Deporte. Suele participar, con comentarios especializados, en las transmisiones del Canal Habana. Juanito, el más elegante receptor defensivo, sentó cátedra a la hora de guiar un staff de lanzadores. No muchos dominan que cuando comenzaron juntos en un torneo militar, Casanova, ante su presencia, fue cambiado hacia el bosque derecho. ¡Qué clase de decisión la del timonel Alpízar! Manrique, con dignidad, llenó el vacío de estos monstruos, llegando incluso a colgarse dos medallas doradas olímpicas, algo esquivo por cuestiones del destino para sus predecesores. Albertico fue un defensor del plato de primerísimo orden. Sobresalieron igualmente Lázaro Martínez, Modesto Larduet, José Raúl Delgado, Armando Ferreiro e Iván Correa. Homenaje especial a Ricardo Lazo, Lázaro Pérez y Carlos Barrabí, quienes no están físicamente entre nosotros.

1B: Pedro Chávez, Felipe Sarduy, Agustín Marquetti, Antonio Muñoz y Orestes Kindelán.
Del hombre de La Salud, en Quivicán, falta mucho por escribir. Le correspondió cimentar esta gran pirámide cuando en 1959 vistió la franela nacional en el Wirghiel Field, de un Chicago que organizó los III Juegos Panamericanos. Dos años después, en Costa Rica, fue uno de los dignos que se batió en el terreno, mientras su pueblo defendía el socialismo con las armas. Fue Sarduy un exponente de la época romántica que se desempeñó durante 25 campañas. Del inolvidable Toletero de Alquízar, apuntar que fue todo una institución en la custodia del primer cojín y autor de 2 de los 5 jonrones más espectaculares del béisbol revolucionario. El número 40 azul, niño héroe en Girón, ha sido uno de los jugadores más imponentes, por su elegancia, de todos los tiempos. El Gigante del Escambray, por su parte, es el zurdo más impresionante de cualquier período. El Tambor Mayor, con sus 853 extrabases, único por encima de 750, es sin discusión el mejor cuarto bate de nuestro béisbol. Otros atletas fenomenales en esta posición fueron Elpidio Mancebo, Agustín Lescaille, Alejo O´Reilly, Leonel Moa, el cardenense Julio Germán Fernández Tortoló, con sus 306 pelotas fuera de las gradas, y el tres veces olímpico capitalino Antonio Scull.

2B: Félix Isasi, Alfonso Urquiola, Rey Vicente Anglada, Antonio Pacheco y Juan Padilla.El número 12 de la barriada matancera de Pueblo Nuevo, demostró una inteligencia singular en el terreno. Su memorable jugada de «la bola escondida», en Cartagena 70, en el desafío crucial por el campeonato, constituye una de las tantas evidencias de su extraordinaria habilidad para este deporte. El Relámpago del Central Orozco, en Bahía Honda, nació en 1952, siete años después que el de la Atenas de Cuba. Desde que militó en el equipo juvenil que se impuso en el Mundial de Maracaibo, mostró sus tremendas credenciales. El 36 añil, desde que pisó el Latino, jugó como un Rey. Aún se recuerda la sensación que causó en el tope contra los profesionales venezolanos, con David Concepción y César Tovar a la cabeza. Es uno de los cinco directores con al menos tres diademas en Series Nacionales. Del Capitán de Capitanes hay que expresar que amén de ser líder histórico en hits con 2 356, ha sido el único pelotero que ha integrado los conjuntos nacionales desde las categorías infantiles hasta el equipo principal. Al Ídolo de Santiago de las Vegas, que anotó jubiloso la carrera decisiva en Parma, muchos lo consideran el camarero más defensivo visto en nuestros predios. También brillaron Andrés Telemaco, Sergio Quesada, el incombustible Alexander Ramos y el ya fallecido Carlos Kindelán, único en nuestro país en entrar al diamante con un trasplante en uno de sus riñones.

SS: Tony González, Rodolfo Puentes, Pedro Jova, Luis Ulacia y Germán Mesa.¡Cuántas atrapadas de ensueño! ¡Qué cantidad de veces el graderío estalló en gritos ante un engarce de ficción! Aunque se piensa, con justicia, que se trata de una posición eminentemente defensiva, nos encontramos aquí con excelentes y oportunos bateadores que más de una vez decidieron desafíos en el patio y también extrafronteras. No por obra de la casualidad el Jabao Puentes, que acumula con 8 el mayor número de coronas mundiales en los deportes colectivos en el país, fue champion bate en 1980 con Metropolitanos, compilando 394. Tony, en aquellos años de la «pelota chiquita», resultó la sagacidad sobre la grama. A Jova, verdugo de Rogelio García (el Ciclón de Ovas), muchos lo catalogan como el bateador con más destreza para conectar detrás del corredor, dirigiendo la bola hacia donde quisiera. Ulacia es uno de los más dúctiles. Perspicaz en su desempeño tanto como parador en corto como en los senderos. Virtuoso –hoy sólo emulado en efectividad por Cepeda y quizás en el futuro por Henry Urrutia– en el momento de blandir el garrote desde ambos rectángulos. Del Mago Mesa hay que escribir un libro. El número 11 más imitado del país, a pesar de su complexión nada robusta, puso decenas de veces al Coloso del Cerro a sus pies, permitiendo que muchos santiagueros, espirituanos y granmenses soñaran en azul. Su desplazamiento felino hacia ambas manos, sus tiros en el aire y las atrapadas de espaldas a home, son comentadas y estudiadas en múltiples plazas. Así mismo se destacaron Agustín Arias, Giraldo Maravilla González, Evenecer Godínez y Rolando Verde.

3B: Urbano González, Pedro José Rodríguez, Omar Linares, Lázaro Vargas y Gabriel Pierre.De estos antesalistas precisaré que Cheíto –«pase usted señor jonrón», en la voz inapagable de Bobby Salamanca– cautivó a todos desde que irrumpió en la nómina juvenil. Su cota de 15 jonrones y 37 carreras propulsadas hacia la registradora en exclusivamente 45 veces oficiales, durante los Centroamericanos de Medellín en el 78, no la rompe ni el mismísimo Babe Ruth si volviera a nacer. Este robusto atleta sureño forma parte del selecto club de los que han recibido «dolorosamente» más de 100 pelotazos. «A Vargas, en palabras de Jorge Fuentes, lo quiero permanentemente en mi equipo». Le bastaba aquel batazo en Italia para pasar a la gloria y sin embargo dio cientos. Tantos, que es uno de los peloteros que más se extrañan. En todo momento vi en Gabriel a uno de los 8 que superan los 300 bambinazos, la personificación del rompecercas. ¿No era acaso delirante escuchar al respetable en el Guillermón gritar a todo pulmón «Pierre camina esto»? ¡Qué niño! ¡Qué número 10! Es Omar Linares el beisbolista más sobresaliente de la Cuba revolucionaria y muchísimo más allá. Sin dudas, el amateur más perseguido por los scouts rentados desechó millones en infinidad de ocasiones, por lo que se convirtió en ejemplo para los jóvenes. Igualmente sobresalieron Jorge Trigoura, Rafael Orlando Acebey y Eduardo Cárdenas.


Jardineros: Miguel Cuevas, Armando Capiró, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Fernando Sánchez, Lourdes Gourriel, Luis Giraldo Casanova, Víctor Mesa, Ermidelio Urrutia, Javier Méndez y Lázaro JuncoSi en un área hemos tenido una verdadera constelación, ha sido en el out field. De Sol Miguel Cuevas añadir que fue líder en hits en la III Serie en 1964, en jonrones e impulsadas en la IV y campeón de bateo con 325 en la V, vistiendo la casaca de Granjeros. De Capiró se puede expresar un mundo. Resultó el primero en superar la barrera de 20 cuadrangulares en una contienda al obtener, en 1973 con el Habana, la cifra de 22 pelotas para la calle. De Rosique acotar que para muchos es quien mejor ha defendido hacia atrás en el center field. Le costó trabajo vestir el uniforme del equipo Cuba pero se impuso desde que lo logró en 1969. De los hermanos Sánchez, todavía el apellido más ilustre del béisbol caribeño, hay que redactar una novela. Wilfredo es, por antonomasia, el hombre hit, el estilista que chocaba sin fallar cientos de chapitas con un palo de escoba, el de la vista de águila, el que le estropeó a Burt Hooton el no hit no run, el primero en superar el mítico estambre de los 2 000 inatrapables. Fernando iluminó con energía propia. Tanto que aparece, acompañado sólo por Linares, entre los 10 primeros en igual número de departamentos, ninguno de ellos negativo, pues no está en ponches, errores o en bateo para doble play. Fue tremendamente completo y extraordinariamente disciplinado. Desafortunadamente, no ha tenido igual fortuna en cuanto a que se recuerden sus hazañas.
Para referirse a Ermidelio Urrutia hay que despojarse de esquemas e imágenes relucientes en postales a color. Su tórax de muchacho intranquilo y sus extremidades infinitas, cual pulpo mitológico, atraparon cada fly que fue a las praderas, y su diestra enfrió en tercera a cuanto iluso quiso probar fortuna ante la figura menuda que se le desdibujaba en el bosque derecho. Para muchos, es El Señor Pelotero el más valioso de los jugadores que hemos tenido en un campo desde 1959. Capaz de echarse sobre sus hombros a cualquier equipo. En la XXIII Serie estuvo a la cabeza en carreras impulsadas, cuadrangulares y dobles. ¡Qué símbolo el hecho de que Pineda le entregara en Vegueros la custodia del adolescente imberbe, prácticamente un niño, llamado Omar! De Lourdes debe afirmarse que fue la oportunidad hecha persona y el más seguro bateador en los momentos cumbres. No creo que haya habido en el país tantas personas saltando al unísono, que cuando su enorme jonrón al zurdo Jim Abbot en el partido final del mundial de Parma en el 88. ¡Qué estatura la de este espirituano que durante dos décadas no sólo comandó a su provincia en la victoria de 1979, sino que le ha inculcado a su prole los valores de que la patria y el honor no tienen precio ni se negocian jamás!
De la Explosión Naranja hay que apostillar que su temperamento guerrero para pelear antes de escuchar la voz de arrancada lo convirtió en líder natural dotado de aguda inteligencia para descifrar las estrategias rivales. ¿Cuántos estadios se repletaron aspirando ver a Víctor Mesa atrapar, con su mano enguantada, una bola después de realizar un sprint en el mejor estilo de Usain Bolt? ¿Cuántos tuvieron el privilegio de verlo saltar sobre las bardas para quitarle un cuadrangular al bateador, más como acróbata que como patrullero central? ¿No era el éxtasis para los aficionados, despertando cintillos de primera plana, presenciarlo robar el home? ¿No puso cientos de veces a muchos en 3 y 2?
De Javier señalar que fue portador de una mecánica de bateo envidiable, cuya sincronización estudian hoy muchos jóvenes en las academias. No era un jonronero clásico, sin embargo es el quinto zurdo con más cuadrangulares en nuestras Series. Así mismo, después de Muñoz, nadie desde ese lado del rectángulo ha impulsado más carreras hacia el plato. Pocos han tenido la fuerza descomunal de Lázaro Junco, quien en 1982 alcanzó el primero, el último fue en el 94, de sus 10 liderazgos en jonrones, departamento donde lo secunda Cheíto con cuatro temporadas como cappo cagnoneri. Considero que debió tener más oportunidades con el uniforme de las cuatro letras. Otros muy destacados son Ñico Jiménez, Silvio Montejo, Sixto Hernández, Reynaldo Fernández, Lázaro Madera, Pablo Hernández, Luis Enrique Gourriel, Fernando Hernández, Juan Carlos Linares, el olímpico y no del todo justipreciado José Pepito Estrada y Romelio Martínez, el de mejor frecuencia de cuadrangulares con uno cada 12,84 veces al bate. Así como los desaparecidos Eulogio Osorio y Fermín Laffita.

Lanzadores: Braudilio Vinent, Rogelio García, Julio Romero, Lázaro Valle, Omar Carrero, Reynaldo Costa, Juan Carlos Oliva, Gaspar El Curro Pérez, Aquino Abreu, Juan Pérez Pérez, Jorge Luis Valdés, José Modesto Darcourt, Omar Ajete, Faustino CorralesSe prepara, alza el pie, ahí suelta…
Hemos llegado al área donde se necesita mayor inteligencia. Lanzar es un arte que debe ejecutarse con estilo y precisión milimétrica. Para ello, además de poseer dotes naturales que no pueden clonarse, hay que disponer de un amplio repertorio, sustentado en conocimientos diversos sobre todas las facetas de esta disciplina y que desafortunadamente pasan imperceptibles para muchas figuras.
Con el objetivo supremo de que represente invitación a los jóvenes para que profundicen en la obra de nuestras estrellas, les lanzo mis rectas a 95 millas.
Braudilio Vinent: No puede elaborarse ninguna antología en la tierra de la caña sin colocar en el sitial de honor a El Meteoro de la Maya. El caballo de mil batallas dispuso de habilidades y recio carácter, idóneos para imponer respeto. Pienso que él y Pedro Luis Lazo constituyen los dos pitchers derechos más relevantes de los últimos 50 años. ¿Hasta dónde habrían llegado José Antonio Huelga Ordaz y Santiago Changa Mederos Iglesias, si dos fatídicos accidentes de tránsito en las carreteras habaneras no nos los hubieran arrebatado el 4 de julio de 1974 y el 15 de enero de 1979? Rogelio García: Actuaciones extraordinarias y una voluntad a prueba de fuego, que tuvo que emplear para retornar al terreno después de una peligrosa lesión, convirtieron a El Ciclón de Ovas, en ejemplo a imitar por las jóvenes promesas actuales. Sus 2 499 estrucados –aún me pregunto por qué no lo alertaron de que estaba a sólo uno de la estratosférica y no alcanzada nunca en Cuba cifra de 2 500– lo consolidan como el más renombrado de nuestros ponchadores. Julio Romero: Lanzó 2 174 innings y sus rivales le conectaron para 214 de promedio con apenas 79 cuadrangulares. Este Ingeniero Civil y Licenciado en Cultura Física, único caso junto a Pedro Pérez Dueña de deportistas egresados de dos carreras universitarias, formó parte de la época dorada del pitcheo pinareño. Lázaro Valle: Con su estilo agresivo, El Supersónico de la Habana Vieja es todo un símbolo en los equipos citadinos. Con una recta endemoniada que sobrepasó las 98 millas y slider terrible, tuvo un palmarés impresionante. Vigente aún en la memoria su sensacional juego perfecto frente a Corea del Sur, logrado en la Copa Intercontinental de Puerto Rico en 1989, hazaña sin precedente en eventos internacionales y no reeditada desde entonces en competencias al más alto nivel. Jorge Luis Valdés: Catalogado por todos como El Zurdo de Oro. Tati fue campeón con Henequeneros durante dos años consecutivos, un verdadero cinchete en cuanto evento participó. Entre los primeros en prácticamente todos los casilleros de juego (19), repartió durante dos décadas 1 982 ponches que lanzó en 519 juegos. ¿Cuántos triunfos habría alcanzado (perdió 90 partidos por diferencia de una carrera) si en su primera etapa hubiera jugado con Santiago, Las Villas, Pinar o Industriales? Omar Ajete: Un verdadero pistolero, nacido en Las Verbenas, San Juan y Martínez, cuya principal atracción era desafiar, con su recta endiablada, a los inquilinos del cajón de bateo. Quizás recuerde como los batazos más tristes los dos jonrones de Víctor en aquel play off, y principalmente el que el slugger Javier López le disparó en Puerto Rico, ante aquella slider que se detuvo. Ese día estuvimos a un out de derrotar a los Senadores de San Juan. En 1987, en Indianápolis, impresionó a todos con su soberbia demostración frente a los anfitriones. José Modesto Darcourt: Desde la colina de los Metros completó en 1980, con 13, más partidos que ningún otro. Esa temporada igualmente se llevó las palmas en lechadas propinadas, con cinco. Faustino Corrales: Su récord de 22 ponches en un juego a Holguín es una hazaña difícil de igualar en cualquier liga. Juan Carlos Oliva, hombre de 101 victorias con apenas 57 derrotas y coraje a toda prueba. Parecía hecho para las situaciones complicadas. Reinaldo Costa fue también un ganador consistente que obtuvo 110 victorias. Su linaje familiar es uno de los más prominentes en nuestro país. Baste recordar a la otrora saltadora de renombre Silvia Costa; a la muy laureada voleibolista, ganadora de tres coronas olímpicas, Marlenis Costa; a la Campeona Mundial en Sevilla 99, en los 400 con vallas, Daimí Pernía, así como a su primo Félix Pino, también lanzador de alcurnia. Omar Carrero fue el más ganador en 1976 que obtuvo ocho sonrisas con Ganaderos. Esa campaña tuvo el mejor promedio de carreras limpias con 0,46, superado sólo por la marca de Yhosvani Gallego con Industriales en 1972, al compilar el récord vigente de 0,37. Mención aparte para el gran Gaspar El Curro Pérez, quien en 1968 completó 18 partidos. Pero sin dudas el cenit de su fama llegó el 26 de agosto de 1969 cuando en Quisqueya se convirtió en el héroe que derrotó a los norteamericanos. ¡Qué clase de hit el que dio después de embasarse Tony González en el octavo, antesala de la conexión dorada de Rosique! De Aquino Abreu y Juan Pérez Pérez exponer que el primero fue quien inauguró el apartado de no hits no runs cuando el 16 de enero de 1966 en el Sandino villaclareño, maniató a Occidentales 10 X 0. Nueve días más tarde, esta vez en el Latino, repitió la proeza frente a los Industriales. Por su parte, el camagüeyano –a quien entendidos catalogaron capaz de superar las 100 millas si en sus tiempos se hubiera empleado el velocímetro– también se hizo un experto en los choques de cero hit cero carreras que les propinó a Serranos, Orientales y Citricultores entre 1973 y 1975. Nadie ha hecho esto tantas veces en nuestro país. Se han destacado entre otros Jesús Guerra, José Luis Alemán, Modesto Verdura, Emilio Salgado, Félix Pino, José Miguel Báez, Lázaro de la Torre, Félix Núñez, José Ramón Riscart, Lázaro Santana Herrera, Luis Tissert, Yhosvani Gallego, Maximiliano Gutiérrez, Oscar Gil, Gaspar Legón, Eliécer Montes de Oca, Oscar Romero y Osvaldo Duvergel. Reverencia eterna para Changa, Huelga y Manuel El Cobrero Alarcón.
Por último, para no esconder ninguna carta, les diré que de cara al compromiso final – porque con esta constelación ese choque está reservado de antemano–, ante las huestes de Sadaru Oho o contra los Yankees, colocaría a Víctor en el center, a Pacheco como camarero, Linares en la esquina caliente, Kindelán[1] como designado, Casanova en el right, a Muñoz en la inicial, Lourdes en el left, Medina en la receptoría y a Germán en el short. Sólo dos comentarios que demuestran la versatilidad de esta alineación: acumularon estos nueve hombres en Series Nacionales 2 710 jonrones y 1 617 bases robadas.[2]
No vacilo en situar como abridor a Vinent con Tati preparado para hacer cualquier tipo de relevo. En el noveno, pongo a Valle para cerrar a todo tren. Como bateador emergente frente a lanzador zurdo traigo a Cheíto. Si el pitcher que viene del bullpen es derecho, le doy un bate a Marquetti. Si llegáramos a necesitar a alguien que se embase tocando bola y otro hombre que corra por las almohadillas, no pestañeo en enviar a Wilfredo y a Ulacia.
Las riendas de esta escuadra las coloco en manos de Jorge Fuentes, el manager más ganador de nuestra pelota.
[1] El Cañón de Dos Ríos, ante una pregunta de este redactor sobre qué quinto bate le gustaba tener en su equipo, respondió: “En el Cuba cuando empecé estaba Casanova que me daba gran confianza. Él conectaba cualquier envío. Te decía voy a dar jonrón y olvídate, que la bola se iba. Disponía de extraordinaria mecánica ofensiva. Me demostró que lo que mejor hace a un jugador es la mente. Al que se prepara psicológicamente le salen bien las cosas.”
[2] Sobresale en este sentido Víctor Mesa, único en Cuba que ha estafado más de 250 bases (588) y conectado más de 250 jonrones (273), algo tan extremadamente difícil que a lo largo de más de 100 años en las Ligas Mayores –las dimensiones de los estadios y la distancia entre las bases no están divididas entre amateurs y profesionales–, sólo lo han alcanzado unos pocos. Linares es el otro antillano que supera el club 200-200 con 404 bambinazos y 246 almohadillas alcanzadas.

7 comentarios:

  1. Gracias por el articulo.Casi que estoy 100% de acuerdo contigo. Soy y sere industrialista hasta la muerte y aun recuerdo el tremendo jonron de marquetti en aquella final de serie nacional 85-86. Para mi el mejor CF que he visto jugar es y sera Javier Mendez,pero no dejo de olvidar a Reynaldo Mantecao linares que acostumbraba a jugar con el equipo constructores en la decada del 70 y del cual nunca mas supe de su suerte.Sin embargo no mencionaste al Duke hernandez ganador de mas de 100 juegos en series nacionales al igual que obstenta unos de los mejores records en ganados y perdidos en los play-off de las grandes ligas y fue artifice de la racha de 3 series mundiales seguidas ganadas por los Yanquis de New york al final de los 90.
    Tambien mencionaria a Jose ariel contreras quien muy bien sabemos fue uno de los mejores pitchers que ha lanzado en cualquier beisbol del mundo.
    ya por ultimo incluiria a kendry morales del cual oi decir aun posee el record de mas jonrones conectados por un bateador ambidextro en series nacionales.
    En cuanto Anglada tu lo dijiste todo. No he visto un segunda base en las MLB que tenga el rango y el brazo del numero 36 de los industriales, tristemente su carrera fue tronchada por aquel incidente de jugadores corruptos en el cual el no estuvo involucrado pero segun se dice, fue sancionado por la tradiccion del macho cubano de no traicionar o chivatear a sus colegas( al menos eso fue lo me contaron).
    El beisbol es una de mis grandes pasiones. yo fui uno de los miles que se lanzo al terreno para llevar a marquetti hasta el home.El festejo que siguio a la victoria me costo suspender un examen de economia politica del capitalismo. Despues de casi 25 anos no me arrepiento an absoluto de aquella mala nota.

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  2. Amigo, si lees bien el artículo, verás que se especifica que la selección fue hecha en base a dos requisitos: que fuesen jugadores vivos y que ya estuviesen retirados del béisbol activo. Ni el Duke, ni Contreras, ni Kendry clasifican.

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  3. aaaaaaaaaaaa que interesante

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  4. Y Pedro Luis Rodriguez tampoco califica?

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    1. Pedro luis es de los mejores bateadores .y solo jugo 14 temporadas.

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  5. Soy industrialista ; pero creo que todos los que estan mecerecen estar en esa lista !

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  6. Es un buen articulo, solo que no concuerdo con los nombres que aparecen,en los grupos de lanzadores y jardineros , pero vale la intension.

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